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viernes, 31 de julio de 2015
"Llevo tu camiseta,estoy metida en nuestra cama intentando seducirte otra noche más"
martes, 14 de julio de 2015
Hablemos de lo que pasa cuando dos almas se encuentran.
Tenía los labios finos entre una barba de dos días, su pelo le llegaba hasta los hombros y era de color de las hojas del otoño y tenía la mirada más expresiva que nunca antes había visto. No recuerdo que llevaba puesto, solo recuerdo unas pulseras de cuero en su mano derecha y que sostenía un cuaderno de notas de color marrón.
Ese día fue extraño. No me perdí entre los aromas del café, ni en los libros nuevos de los estantes de la cafetería. Sólo busqué una mesa escondida para dejar de ruborizarme con cada mirada.
Era tarde de micrófono abierto, hoy se juntaban los proyectos de artistas para intentar deleitarnos con su música, sus versos o su gracia –no todos los conseguían-. Me gustaba ver como no era la única persona que adoraba las letras e intentaba crear arte con ellas, pero yo no soy lo suficiente valiente para desnudar mi alma delante de unos cuantos ojos desconocidos. Pero parece ser que él sí, él se levantó de su mesa y cogió su guitarra; empezó a tocar un par de notas semejantes y empezó a recitar unos versos; consiguió con tres simples versos sin ningún tipo de estructura que se me retorciera el estomago, y sentí como volvían las golondrinas de Bécquer."
jueves, 9 de julio de 2015
"Si me llamas,
y avisamos a nuestros amigos
y celebro mi vida contigo."
En ruinas siempre en ruinas
lunes, 6 de julio de 2015
El mundo sigue girando
Pierdes a alguien, porque se fue,
Porque te echó o porque le echaste,
Cuesta adaptarte, parte de ti quiere vivir como antes.
jueves, 25 de junio de 2015
Él siempre volvía para despedirse.
Regresaba para volver a irse,
Me envolvía con sus andares de soñador
Y su mirada de "repara- corazones".
Se marchaba para quedarse,
Volvía apestando a perfume caro
Y con medio cigarrillo en los labios –adoraba esos labios –
Volvía y le dejaba las puertas abiertas del paraíso,
Se marchaba y yo me quedaba en la espera del reencuentro.
Venía, se iba.
Era un búmeran que volvía con mi felicidad.
Confundía, aturdía y me gustaba;
Él buscaba otras caderas a las que aferrarse,
Yo buscaba el lunar de su cuello.
Pero él se marchó, y no volvió.
No hubo ningún orgasmo de despedida,
Ni un "adiós" entre gemidos,
Se fue para no volver,
Me aferre a su recuerdo
Recordando cada reencuentro.
jueves, 11 de junio de 2015
Otra noche más se dejó desear.
Otra noche más se dejó desear. Empezó quitándole el pelo del cuello y besándola lentamente mientras que sus labios dibujaban la línea de su clavícula. La respiración de ella se aceleraba mientras que buscaba sus labios, lo besaba sin rozarle y le mordía el labio inferior con una fuerza arrebatadora. Ambos se dejaban llevar por el ardor que sentían, la ropa les estorbaba y sólo buscaban tenerse cerca. Mientras que ella lo buscaba de una forma enloquecedora, él la cogía de la cintura por debajo de su camiseta ancha, la acercaba a sus caderas –cadera contra cadera- , dejaba viajar sus manos hacia sus glúteos y los agarraba con fuerza. Ella no podía contenerse, necesitaba dejar de rozar la tela que le cubría, le quito la camiseta y acarició cada centímetro de su abdomen. Comenzó a rasgar cada centímetro que la camiseta le dejaba, pero él necesitaba más; Se despidió de su camiseta, de su sostén creando en ella una sensación de libertad y a él de deseo. Él volvió a su cuello y empezó a recorrer cada poro hasta su bajo vientre. Ella se mordía el labio y resoplaba levemente. Se deshizo de sus vaqueros ajustados y su culot de encaje negro –Él disfrutaba de ella y ella de él- . Sin reparos él se quitó la única barrera que les quedaba.
Ella sintió cada centímetro de él y él descubrió todo de ella. Ambos se besaban, se mordían, se rasgaban, se escuchaban y se sentían. Sudaban como locos y en cada segundo perdían más la cordura. Actuaban sin desenfreno pidiendo más del uno al otro. El placer llegó a ellos.
Ella se quedó dormida en su hombro, él miraba como dormía. Vio como la respiración de ella era cada vez más calmada y más profunda. Él salió de la cama, se vistió en el silencio de la noche y se fue.