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domingo, 7 de mayo de 2017

Abatida

Se le enredaban los pies siempre que salía corriendo,
se tropezaba con sus propios pasos
y besaba el suelo.

Estaba abatida
y rota.

La cogieron en volandas
y la llevaron de vuelta a casa
atada en su cama
y todo su pasado la miraba,
la rodeaba.

¿Cómo iba a ser libre si siempre vuelve?
Se sentía como un pájaro azul
con un ala rota
que cuidan
y alimentan,
pero cuando puede volver a volar
lo encierran en su jaula
sólo para escucharle cantar por las mañanas.

Siempre malherida
siempre pensaba que no había camino
al final de la carretera.

Pensaba que su vida
era sentarse y esperar
que el destino pusiese todo en calma.
Sin embargo, no existe mayor paz que un mar embravecido
que un grito a destiempo
o una tormenta eléctrica.

Se siente encarcelada
en su propia vida
y su cuerpo no es más que su propio ataúd.

Quiere despedirse,
pero usan cuerdas de cordura
y la retienen dos días más.

Un tick-tack que la desestabiliza,
un momento de huida,
un adiós que no se dice,
unos ojos que lloran
y un corazón que hoy no late.

martes, 14 de febrero de 2017

Vuela

Volarás,
surcarás los cielos
aunque yo no acaricie tus plumas,
emprenderás el vuelvo
y encontrarás el camino que te guiará
a un pecho
a un corazón
que sepa latir por ti.
Rozarás las nubes
al verla llegar
y pensarás que tu vida empieza
en sus caderas.
Serás un barco
que siempre naufraga en su boca
y llena de esperanza sus rotos.
Volarás,
sabrás que el amor se come
y no sólo se siente.
Atravesarás tormentas,
derrotarás a otros relámpagos por sus ojos.
Pero vuela
y acaricia el cielo
que en mi coraza ya no queda amor para los dos.
Despliega tus alas
y cuida tus plumas
antes de que el tiempo te pille por sorpresa,
antes de que devore ese corazón roto
que sólo proteges con el puño.
Vuela,
hay mucho cielo para encontrar unos labios
para que te besen de verdad.

domingo, 12 de febrero de 2017

Primavera

Yo sólo sé que las palabras valen más cuando se dicen en pasado.
Que yo quiero más cuando extraño, cuando no puedo; y he dicho haber olvidado hasta volverme a chocar con esos ojos.
Que es fácil decir, pero que difícil es mantener lo dicho.
Me quedo, pero ya me he ido más de mil y una noche a contar historias a otros oídos. Pero no soy despedidas, me escabullo en las sombras hasta ser el humo del ayer.
Soy un huracán que remueve a todo aquel cuerpo que puede latir rápido para ser su mayor caos, su pequeño desquicio durante el menos tiempo posible porque no me quedo —porque no me dejan quedarme—.
Voy a escribir versos tristes durante la primavera para dejar que el corazón se reponga en el otoño y volver amar en invierno, pero me iré en la primera noche de verano para comenzar mi naufragio en cualquier playa desierta.
Me voy, pero nunca del todo.
Puede que mañana te bese la frente y te mire con mis ojos tristes y te siga extrañando tres años más tarde. Pude que aprenda a quererte cuando no estás y empiece a llamarte grieta.

miércoles, 25 de enero de 2017

Eternos

Te he visto en más tinta
de las veces que te he tocado,
pero te quiero
ya sea porque eres el papel 
que escucha cada a cada lágrima
o porque eres el verdadero futuro.

Entiendes cada palabra
que susurra mi voz entrecortada 
y porque tiemblo cada vez que me acaricias
que eres un terremoto
y yo una florecilla que baila a tu son.

Que me llamas Luna por cada verso triste,
pero cada mañana te sonrío al verte.
Luchas contra mi tristeza del pasado
para poder verme completamente desnuda cada noche.

Has sido espectador de cada una de mis luchas
y ves como acaricio al caos cada mañana,
pero me besas en mitad de la oscuridad de nuestras sábanas.

Y te quedas
aunque yo me haya ido innumerables veces 
sin decir adiós 
sin ninguna nota de despedida
siempre me has abrazado en mi vuelta
sin preguntar por qué
sin decirme nada.

Somos poesía
y tú lees entre versos
para callar mis suspiros
y cambiar mis miedos por quizás.

No sabemos despedirnos
sin alejarnos del corazón
y nos falta el aire
al remover el pasado sin nosotros.

Sólo somos eternos
cuando uno está junto al otro. 

lunes, 2 de enero de 2017

Diablo o ángel

Ahí estaba el Diablo llorando con una película de amor mientras que los ángeles desde arriba hacían planes para sabotear al propio Dios. El Diablo tiene cicatrices que no sanan como las tuyas y los ángeles se van de juerga y vuelven apestando a Whisky. 
Ni ellos son tan buenos, ni tú acabas con campos de margaritas queriendo. Entonces, ¿qué haces acumulando errores? Échate un trago y deja al pasado irse con una simple moraleja. 
Que no arreglas vidas con tantos lamentos, sólo un perdón a tiempo o a destiempo puede salvarte a ti -o a la otra persona- de seguir creyéndote Diablo que aún le llora a la soledad.
¿Qué haces que aún no has perdonado a tus sombras? Si sólo están cuando te empeñas en mirar hacía atrás en vez de frente.
Todos tenemos pasado, pero no quieras que sea tu presente ni tu futuro. Cierra los ojos y escucha tu canción como cuando los días eran fáciles o simplemente tararea un puñetero anuncio, pero no pienses, sólo crea una melodía.
Equivocarse es demasiado fácil, lo difícil es conseguir en cada tirada el premio de la feria; pero aún así, jugamos, nos equivocamos y si nos llega el bolsillo y las ganas volvemos a tirar. Tengo monedas sueltas, a este fallo invito yo.
Hasta Diablo se arrepiente de haber sido bueno, pero ahí está en su sofá llorando desconsoladamente porque los protagonistas se juraron amor eterno. ¿Y tú? ¿Te arrepientes de haber sido bueno o malo?
Sí equivocarse es la acción natural de los humanos, de nosotros ya que aprendemos de nuestros errores y todo sería más aburrido si se consiguiera todo a la primera; el arrepentimiento es el sentimiento natural porque nos inculcan que seamos buenos, callados y fuertes, pero pocas veces somos así. Somos de buscar buscar de cosquillas al asesino o al inocente, de gritar a quién nos susurra y derrumbarnos en el primer paso que se da con el pie izquierdo.
Puede que tú seas como el Diablo que a veces tiene corazón y llora o como los ángeles que tocan melodías con su arpa, pero a veces necesitan ver arder su alrededor.
Seas quién seas, es normal. Nadie te dijo como había que ser entre los humanos. Ninguno sabemos actuar entre nosotros.

martes, 27 de diciembre de 2016

Dormir en su pecho.

Sólo tuve que besarte y morderte levemente el labio para que me agarrarás con fuerza las caderas y me acercaras más a tu pecho. Volví a besarte con algo más de descaro mientras que tu me agarrabas los glúteos con fuerza. 
Me girabas levemente y yo estaba perdiendo la razón. Con un brazo en mi cadera y tu otra mano apartando todas las hojas que acumulaba en mi escritorio, sólo tuve que dar un suave salto y para sentarme en él y separar mis piernas. Recuerdo como te miré con deseo y me salió una leve sonrisa. Nos besamos como locos y tú perdías tus dedos en mi pelo, pero tus dedos buscaban la cremallera de mi vestido cuando yo iba desabrochándote el cinturón.
Me sacaste el vestido por la cabeza, me acariciaste el costado y me besaste el cuello. Me abrazaste tan fuerte contra tu pecho que podía escuchar tus latidos. Me miraste a los ojos y yo no pude evitar acariciar tu espalda a la vez que buscaba tus labios.
Jugabas con el broche de mi sujetador -te encanta desnudarme lento y memorizar cada uno de mis lunares- hasta que lo desabrochas y ves lo rápido me deshago de él.
Pasaste los dedos por mi pecho y yo rodeé con mis piernas tu cintura. Me levantaste a la fuerza de un soplido y me llevaste a la cama -nunca dejas de mirarme a los ojos-. Me tiraste a la cama de la forma más torpe y no pude evitar soltar una carcajada. Tus labios recorrieron mi vientre e hiciste desaparecer la única prenda que quedaba en mi cuerpo. Me separaste las piernas y te sentiste como en casa. Y ahí estábamos siendo uno como siempre. Sudando con el eco de mis gemidos, pero siempre acabado diciéndome que me quieres y que esa noche duermo en tu pecho. 

sábado, 17 de diciembre de 2016

Había oscuridad en su camino
y se vistió de dolor
con una pizca de corazón.
Veía como las sombras se posaban en su hombro
palabreando con veneno.
Era demasiado fácil dejarse llevar,
creerse toda aquella blasfemia hecha de amargura,
pintar su vida de negro
y cubrir cada rayo de esperanza.
Eran tan sumamente fácil
que apetecía echar otro trago
y empezar a consumirte por los miedos.
Así lo hizo.
Se empapó de cada mililitro de alcohol,
se bebió cada mal augurio
y comenzó a vomitar realidades teñidas de desamor. 

viernes, 9 de diciembre de 2016

Viva

Hoy he vuelto a sentir que tengo corazón.
La soledad ha elegido aleatoriamente esa canción,
se me humedecen los ojos,
me he acordado de ti
y he escuchado un par de latidos.
Es tu recuerdo lo que me aviva
cuando me estoy muriendo.
Es así, te echo de menos,
pero son tus sombras las que me acompañan
y me dicen que un día quise de la única forma que se puede hacer,
-de verdad-.
Aquí estoy viendo como el dolor bombea mi corazón,
la nostalgia recorre mis venas,
pero estoy viva
o eso me dicen tus sombras.
Siento como el pulso se acelera en mi muñeca
¿Tanto necesito revivir nuestras viejas fotos?
¿Tanto te quiero aún cuando dejé de pensarte?
Pero me das vida
a la vez que me la quitas,
y aunque ya no te lloré
Melancolía me visita al escuchar tu nombre.
No sé si es el amor que me queda
o el dolor que siento por tu ausencia
pero me reviva.
Tú me haces estar viva.