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viernes, 15 de mayo de 2015

Terceras oportunidades

Hacía tres años que no me encontraba con él de frente, demasiado tiempo sin miradas de reojo y sin morderme los labios para contener las ganas de besarle. 
Puede que yo naciera para quererle todos los días de mi vida. Puede que yo naciera para recordar como me desabrochaba la camisa y como se aceleraba su respiración. Lo mismo debo de tener presente como recorría mi cuerpo con sus labios o como yo arañaba su espalda. 
Y es que puede que me aferro demasiado al pasado porque aún sigo necesitando que me mire a los ojos cuando estaba desnuda enfrente suya o que me bese en los labios sin saberlo. 
Pero nos llegamos a dar cuenta de que las segundas partes nunca fueron buenas, pero ¿quién dijo que las terceras partes serían malas? Así que no perdía nada por besarle otra vez, no perdía nada por dejar que sus manos se deslizaran por mi espalda hasta llegar a mi muslo, no pasaba nada por volver a sentirlo entre mis piernas.
Bueno sí pasó algo, ahora creo en las terceras oportunidades, creo en él y en que nací para quererlo. 

domingo, 10 de mayo de 2015

Ofrecí poesía a cambio de nada

Tú querías más de lo que te podía dar y eso hizo que te fueras sin intención de volver.
Yo te ofrecía poesía, te ofrecía una banda sonora solamente para ti, te proponía viajar sin salir del sofá o de la cama, te di noches que se volvían en amaneceres, abandoné mis miedos por ti, te regalé mis sueños para que fueran también los tuyos y convertí los tuyos en míos. Te proponía huir y perdernos mientras que tú  buscabas una brújula y un mapa, te intentaba despeinar mientras que te besaba pero deslazabas mis dedos de tu pelo. Te entregue toda mi fe, todo mi deseo y todas mis ganas para que tú no le dieras importancia. 
Te ofrecí café por las mañanas acompañado de besos lentos, te di la oportunidad de conocerte a ti mismo, de conocerme a mí y puede que te regalase a mí misma. 
Mientras tanto yo sólo te exigía amor mientras te dedicabas a leer el periódico, y es que era lo único que hacías, leer el periódico mientras que rechazabas la poesía, el sexo salvaje, y a mí.

viernes, 1 de mayo de 2015

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Deslicé lentamente mis dedos por su columna vertebral dibujando un arco perfectamente lineado de abajo a arriba. Acaricié los tres lunares de su hombro derecho, noté como su vello se erizaba cuando mi respiración se aceleraba mientras me acercaba a su cuello. Rocé con los labios su cuello y noté como se estremeció acto seguido.
Aún recuerdo nuestra primera noche juntos. No recuerdo si fuimos movidos por la atracción y la lujuria o por la cantidad de alcohol que llevábamos en vena. Esa noche no podíamos parar de besarnos para desnudarnos. Terminó rompiéndome la cremallera de la falda ajustada y quitando con desesperación los peluches de mi cama. Cómo se nota que en esa época eramos unos simples adolescentes que vivían con sus padres y se dejaban llevar por las ganas. Nos dejamos llevar tanto por las ganas que no nos dimos cuenta de que mis padres acababan de llegar a mi casa hasta que no empezaron a vocear mi nombre. Acto seguido todo el calor desapareció, terminé escondiéndolo debajo de mi cama y vistiéndome como alma que lleva el diablo. Así fue nuestra primera noche juntos, el durmiendo debajo de mi cama y temiendo que nos descubrieran. 
La verdad que ese día estaba al borde de la taquicardia pero ahora, cinco años después, creo que es lo mejor que me paso en mi vida. Llega el momento en el que te das cuenta que necesitas a alguien de una manera intensa y pura, que te da igual fallar o equivocarte si tienes a alguien que te apoyen o que te deja de importar cometer errores si él los comete contigo. Te das cuenta que la intensidad con la que se deseaban dos simples adolescentes sigue presente, y que cada beso es más cercano al anterior y que cada 'te quiero' es más real que el último.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Pequeño infierno

Con el tiempo comprendí que era más feliz en tu pequeño infierno particular. Preferí discutir contigo mil y una vez, llorar por resignación, odiar tu manía de arrugar la frente cada vez que leías el periódico y escuchar tus regomellos de que ya conocías cada chiste que leías. No sabes como me llegaba  molestar el olor de tu cigarrillo a las siete de la mañana y tu manía de echarme el humo a la cara, solo para ver como te mataba con la mirada.Me daban ganas de estrangularte cada vez que me decías que parecía una ratón mientras que hacía crucigramas tirada en la cama. Odiaba que me hicieras cosquillas, sabías que perdía el control y aún así tú, aprovechabas cada instante en el que estaba distraída para verme tirada en el suelo con la cara roja, apunto de explotarme de la risa. Y hasta un día empecé a plantearme salir de ese apartamento céntrico de cincuenta metros cuadrados cuando vi que te dejabas la tapa del váter levantada. Pero a pesar de eso, amaba tus idas y venidas, estaba completamente enamorada de tu manía de hacerme reír a todas horas y sacarme una carcajada costase lo que costase; y puede que, por eso mismo, sea a día de hoy más feliz en tu pequeño infierno que en el mismísimo cielo sin ti. 
Un día te levantas y te das cuenta que tu mayor caos, es tu mayor necesidad. 

martes, 17 de marzo de 2015

Puede ser o no.

He querido un millón de veces y no he arriesgado ni una; no sé si será por el miedo a perder lo que ya está perdido o el miedo de tenerlo y mandarlo a tomar viento..
Puede que cada día me supere en testaruda, que no me gusten las ataduras y que mi armadura sea cada vez más gruesa. Creo que a lo mejor, es que mi mayor problema soy yo, yo y mi manía de ser extremadamente rara, mi forma de cerrarme y de dar todo por perdido a la primera.

lunes, 9 de marzo de 2015


Somos como pequeñas granadas,
que cuentan una marcha atrás cada día.
Y cuando explotan, vuelven a contar.

sábado, 14 de febrero de 2015

Un día de estos.

Puede que un día de estos te vea esperando en una mesa de mi restaurante favorito; comenzaremos con el postre y sonará música de fondo, da igual que tipo de música sea como si es música clásica o una balada de Extremoduro porque no le prestaré la mínima atención. Reiremos, hablaremos, nos acariciaremos por debajo de la mesa, sentiremos que los dos estamos solos y me olvidaré hasta de que hora es, o de cuantos platos llevamos. 
Saldremos a la calle, nos caerán por los hombros unas finas gotas de lluvia helada, pero aún así decidiremos ir andando hasta tu apartamento, saltaremos los charcos, esquivaremos a los coches y a los peatones que huyen de la lluvia mientras que nosotros vamos sintiendo como se moja cada poro de nuestra piel.
Llegaremos empapados, encenderás la chimenea; me sentaré en la alfombra de pelo mirando el fuego, me servirás una copa de vino tinto y esperaras que deguste el primer sorbo para besarme y morderme el labio inferior,nuestros cuerpos se abrazarán y se tumbaran poco a poco, beso tras beso;  me agarras el muslo izquierdo con la tu mano derecha, te morderé el labio, te besaré el cuello, me quitarás la ropa de una forma lenta pero ansiosa, besaras cada poro de mi piel, rasgaras todo centímetro de mi cuerpo que este  a tu alcance, ahogarás mis gritos y me harás sentir cada centímetro de ti. Nos miraremos a los ojos y sudaremos como locos, te clavare mis uñas en tu espaldas y sonreirás.